Poesía [Narrativa] Autobiográfica

Actualizado el jueves, 22 julio, 2021

Poesía [narrativa] autobiográfica

Cuando la vida se narra en verso

Por Clara Lopez Verrilli

Imagen de portada: Virginia Negri

INTRODUCCIÓN

A lo largo del siguiente escrito se problematizarán algunas nociones en torno a las narrativas autobiográficas. Para esto se trabajará con una selección de paquetes textuales que corresponden al universo de las escrituras del yo, conformando un recorte provisorio de publicaciones, a fin de analizarlas como relatos poéticos autobiográficos. Se propone, entonces, explorar un conjunto heterogéneo y heteróclito de escrituras: algunas de ellas pertenecientes a los campos consolidados como esferas de la escritura, del arte y de la comunicación y otras que están por fuera, en los bordes, inclasificables ocurrencias siempre novedosas y cambiantes como para ser catalogadas.

Se intentará reflexionar en torno a las diversas vías a través de las cuales las formas de auto-desciframiento presentes en múltiples expresiones del hablar de sí mismo, se sitúan en la compleja intersección de lo íntimo, lo social y lo político.

Partiendo de la idea de que la inespecificidad posibilita interrogantes, no se pretenderá hacer una taxonomía sino indagar la potencialidad de una selección de textos híbridos o inespecíficos que podrían ubicarse en lo que Leonor Arfuch (2010) llama “espacio biográfico”, ese reservorio de formas diversas en que las vidas humanas se narran y circulan.

Los casos a analizar serán los textos de tres autoras/artistas/poetas argentinas contemporáneas: Marina Mariasch (Buenos Aires, 1973), Silvina Giaganti (Avellaneda, 1976) y Virginia Negri (Entre Ríos, 1980). A continuación se presentan los casos y algunas preguntas iniciales para luego profundizar su análisis.

PRESENTACIÓN DE CASOS DE ANÁLISIS Y PREGUNTAS INICIALES

Encantada de conocerte de Marina Mariasch. Caleta Olivia Editora, 2016

Desde que creó su cuenta de correo electrónico, Marina Mariasch comenzó a recibir e-mails que no eran para ella porque no eran para nadie. Correos que le ofrecían ampliar sus horizontes sexuales, herencias millonarias, amistades o alargar su pene. Esos SPAM o correo basura podrían haberse quedado en la bandeja de no deseados pero se transformaron en otra cosa. La escritora trasladó esos correos al campo literario, los hizo pasar por la industria editorial y el libro que los contiene va por su segunda edición. ¿Se puede pensar a la autobiografía desde lo que se conoce como “escritura no creativa” (Goldsmith, 2015) o de la escritura como recontextualización y desplazamiento de textos? ¿Cuánto dicen de la propia vida los textos ajenos que decidimos guardar?

Tarda en apagarse de Silvina Giaganti. Caleta Olivia Ediciones, 2017

A Silvina Giaganti le tomó veinte años publicar su primer libro. Dicen que es tardío y que por eso se agotó rápidamente. También dicen que es una narración de aprendizaje y una reflexión sobre el paso del tiempo. En sus poemas habla de la necesidad de salir del barrio, del vínculo con su padre, de las drogas y de los silencios. Habla de la construcción de su identidad sexual, de los encuentros y de las pérdidas. Su editor dice que este libro es un poemario narrativo o una breve autobiografía en verso. En Tarda en apagarse Giaganti es autora, narradora y personaje. ¿Es esa coincidencia de roles suficiente para hablar de autobiografía? ¿O la poesía autobiográfica debe seguir siendo un “género vecino” como planteaba Lejeune? (1975)

Una constelación infinita y Nunca enviados de Virginia Negri. Yo soy Gilda Editora, 2014

Entre 2007 y 2013 Virginia Negri se dedicó a recopilar y editar mensajes de texto recibidos, enviados y nunca enviados de su celular. A algunos de esos mensajes los pintó con aerosol en las paredes de las calles Rosario, Santa Fe, Buenos Aires y Montevideo. También los grafiteó en las salas del Centro Cultural Recoleta, del Museo Rosa Galisteo de Santa Fe y del Museo Castagnino de Rosario. En 2014 la artista-escritora los publicó en dos libros de la editorial rosarina Yo soy Gilda y la Cámara Argentina del Libro los cataloga como poesía. ¿Puede narrarse una vida con los mensajes inútiles, íntimos, fugaces que se leen y escriben con un objetivo fáctico?  ¿De cuántas voces se compone el “yo” escribiente de una autobiografía?

DE LO QUE HABLA ESE CORPUS

Tres mujeres contemporáneas que escriben y publican libros de poesía pero que, antes -o además- de ser poetas o escritoras, son productoras en un campo cultural amplio que abarca la gestión, la producción artística, la realización audiovisual, la militancia, la crítica literaria, el feminismo y la docencia.

Cada caso se abre a un juego de preguntas en torno a las condiciones del género autobiográfico, pero también hacia las posibilidades que abre o ciñe el concepto de género en la contemporaneidad. Los límites genéricos y disciplinares de las escrituras contemporáneas se han vuelto permeables y los lenguajes -y sus hablantes- se cruzan en los nuevos modos de producir en los campos de las letras, el arte y la comunicación.

Un escritor publica dos libros autobiográficos a partir de sus posteos diarios en facebook. Un artista exhibe en un museo una selección de fotos familiares y piezas de cerámica modeladas por él, su mamá y su hermano en un taller barrial. Una cineasta hace una video-instalación en con las cartas que su madre le enviaba desde un centro clandestino de detención durante la última dictadura militar. La lista puede seguir y nadie se sorprende. Las palabras son una materialidad significante transversal en la producción de artistas, escritores y comunicadores donde lo visible, lo legible, y lo decible se potencia en espacio de una exhibición y/o publicación. Las vivencias son habladas en primera persona. Los bordes disciplinares dejan de ser barrera para ser un espacio habitable desde donde se produce, se pone en circulación y se reconocen obras que son inclasificables o que pertenecen al espacio de lo fragmental, lo híbrido, lo trans.

Si bien se acentúan en los modos de producir actuales, estos cruces e imbricaciones – de la escritura al arte y del arte a la escritura- se producen desde el siglo pasado. Uno de los primeros artistas en incluir texto en sus obras fue el argentino Xul Solar, que pintaba grafemas en sus cuadros. Esas palabras pertenecían a la panlengua y al neocriollo, dos lenguas construidas por el artista de las que Borges parte para la escritura del cuento “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”. Lengua, lenguaje, visualidades, arte y escritura se encuentran en estas producciones.

En 1975, el poeta chileno Raúl Zurita fue detenido por las fuerzas de Augusto Pinochet. Años más tarde dijo que la dictadura lo obligó a aprender a hablar de nuevo y que, de alguna manera, sobrevivió a la tortura y al encierro por pensar en poemas en el cielo: “Ese poema yo me lo he imaginado en circunstancias atroces: dictadura, pobreza… y yo imaginando versos escritos en el cielo. Era una forma de no hundirme”.

Testimoniar es lo que lo impulsa a Zurita a sobrevivir. No puede escribir estando preso, así que escribe en su mente e imagina las palabras flotando a la vista de todos. Las poesías en el cielo aparecen como testimonio de una situación límite: lo inefable, lo traumático y lo inenarrable se hace visible en una acción poética y visual cuya forma de producir inteligibilidad no viene de la explicación, ni de la narración, sino de la estética como forma de producción política.

Estos casos mencionados nos permiten pensar no sólo en la permeabilidad de los bordes disciplinares y en la hibridez de la producción contemporánea, sino también en la posibilidad de producir textos y obras a partir de la propia vida.

En la cultura contemporánea estamos presenciando una exaltación de las narrativas vivenciales, escrituras dónde el “yo” se vuelve objeto de tematización, y con eso cobra protagonismo lo íntimo y lo cotidiano. Resulta interesante preguntarse si esa cultura de lo íntimo es banal -como plantea Alberto Giordano en su texto El giro autobiográfico (2009)-, si es inofensiva -como afirma Tamara Kamenszain (2016)- o si en esos textos, que desconocen las fronteras entre literatura y vida real, emerge la voz de escritores que, en primera persona, están hablándole a un nuevo colectivo.

HABLAR DE UNO MISMO: NARRATIVAS DEL YO.

En este apartado intentaremos, a partir de la definición clásica, poner en cuestión los alcances del campo de la escritura personal.

En 1975 Philippe Lejeune publica en París “El pacto autobiográfico”, un texto que comienza con un interrogante que actualmente sigue abierto a nuevas posibilidades conceptuales: “¿Es posible definir la autobiografía?” (50). Para responder, el autor dialoga con escritos anteriores en los que había intentado definir y establecer un corpus coherente, con la intención de ser más claro y preciso. Así, Lejeune define a la autobiografía como un “relato retrospectivo en prosa que una persona real hace de su propia existencia, poniendo énfasis en su vida individual y, en particular, en la historia de su personalidad” (50)

En esa definición, Lejeune ciñe a la autobiografía a las obras que cumplan con cuatro categorías que deberían estar presentes en los textos -la forma del lenguaje, el tema que tratan, la situación del autor y la posición del narrador-. Al desglosar esas categorías, el autor deja por fuera a los “géneros vecinos” (51) por no cumplir con todas esas condiciones mencionadas. A los fines de este trabajo, nos detendremos en uno de esos géneros desplazados por Lejeune,  la poesía autobiográfica, considerando casos en los que la forma del lenguaje, aunque sea en verso, puede ser considerada una narración.

En “Una intimidad inofensiva”, Tamara Kamenszain (2016) presenta casos en los que la poesía autobiográfica se vale de los recursos narrativos para “contarnos el cuento” (13). La autora recorre textos poéticos que los que se narran las minucias de la vida diaria, donde lo que se ejercita no es tanto la escritura y el lenguaje sino la construcción de un sujeto escribiente: “La actividad del poema hace del texto entero un yo” (53). La intimidad, la experiencia, la subjetivación y desubjetivación son conceptos de la narrativa que según la autora desbordan hacia la escritura poética:

“El poema-sujeto, en su actividad desbordada, se dispone a expandir su campo de acción y para eso necesita recursos que lo conecten con su propia historicidad. Así es como empieza a recurrir a los tiempos pretéritos, aliados indiscutibles de la narrativa (…) el pretérito vendría a tratar de impedir que el yo quede preso de un presente puramente enunciativo” (12-13).

Hablar de sí autobiográficamente -es decir, transformándose en un personaje al que los hechos del pasado respaldan- es, para la autora, un nuevo interés de la poesía. A partir de esto, y siguiendo los lineamientos del seminario, en adelante se hablará de narrativas del yo o de escrituras autobiográficas y no sólo de autobiografía. De esta manera se incluirá una gama de formatos narrativos, considerando que en todos ellos hay insumos para indagar una historia de la subjetividad moderna.

 

POLIMORFISMO DE LA ESCRITURA PERSONAL CONTEMPORÁNEA

“Tenemos que hablar y llegar a conocernos a nosotros mismos”

Marina Mariasch

En el workshop “Perder tiempo en internet” el escritor Kenneth Goldsmith propuso un ejercicio de escritura a partir del historial de búsqueda de Google. Para esto había que pasar al escenario del auditorio del MALBA llevando la computadora personal y leer al micrófono las búsquedas y visitas a sitios web de un tiempo determinado. Al cierre de la actividad, Goldsmith dijo que cada historial en la web es una autobiografía que cada usuario escribe sin darse cuenta.

En esa visita al país, el autor estaba presentado su libro “Escritura no creativa” (2015)  en donde defiende el patchwriting, es decir, la práctica de reunir fragmentos de las palabras de otros para generar una obra. Partiendo de la idea de que todo ya ha sido escrito y de que la supresión de la expresividad es imposible, Goldsmith afirma que hasta cuando transcribimos o cortamos y pegamos textos “ajenos” estamos siendo creativos, estamos eligiendo y estamos escribiendo nuevos contextos. El autor de “Escritura no creativa” parte del concepto de moving information de la crítica literaria Marjorie Perloff, que implica tanto el acto de mover información de un lado al otro como el acto de ser conmovido por ese proceso:

“Los escritores ahora exploran maneras de escribir que tradicionalmente se consideraban fuera del campo de la escritura literaria: el procesamiento de palabras, la construcción de bases de datos, el reciclaje, la apropiación, el plagio intencional, la encriptación de identidad y la programación intensiva, por mencionar solo algunas.” (22)

Eso hace Marina Mariasch en Encantada de conocerte (2016). Escribe con textos que recibió en su bandeja de correo no deseado un libro con 31 mensajes, traducciones y fragmentos. Hace del spam (un género sin autor humano) un material de escritura. Como la figura del “trapeador” de Benjamín (2016) se habla a sí misma a partir de los desechos, de los restos, de los trapos. Se sitúa en su tiempo, en su mapa textual mediatizado y en la recontextualización de lo ajeno aparece un yo -hecho de fragmentos y de discursos- que la autora compone, reescribe, piratea, saquea, archiva, copia y pega.

Siguiendo a Boris Groys (2016), y comparando su obra con la de Kandinsky, Malevich o Duchamp, podemos definir su práctica escrituraria como una “autopoética”:

“Estas obras son la encarnación visible de la nada o, lo que es lo mismo, de la pura subjetividad. Y en ese sentido son obras puramente autopoéticas, que otorgan forma visible a una subjetividad que ha sido vaciada, purificada de todo contenido específico. La tematización de la nada (…) es signo de un nuevo comienzo, de una matanoia que mueve al artista desde cierto interés por el mundo externo hacia la construcción autopoética de su propio Yo” (16)

En este caso vemos como en la trama de la cultura contemporánea, las prácticas de escritura han mutado desbordando los límites marcados por los campos específicos en los que se desarrollaba: la academia, la ciencia, la prensa, las artes, la literatura.

“Nunca como ahora hubo una explosión de la escritura que construye nuestra vida, y así experimentamos modos imprevistos de construcción del yo a partir de los nuevos géneros de Internet (…) que producen nuevos regímenes de la autobiografía y la identidad, así como recolocan el propio cuerpo en relación con todo lo existente” (Palmeiro, 2010).

 

LA AUTOBIOGRAFÍA COMO TECNOLOGÍA DE AUTO-DESCIFRAMIENTO

No sé muy bien quién soy

la sexualidad es fluida

pero no me refiero sólo a eso.


Silvina Giaganti

A Silvina Giaganti su papá no le habla todo lo que ella quisiera. Cuando era chica, le pedía que la llevara a andar en bici, en karting, en moto. Él le compraba la mejor gaseosa, la mejor ropa, las mejores zapatillas. Ella se avergonzaba al verlo todo el día con la ropa de trabajo, como si no supiera o no se mereciera usar otra cosa.

A Silvina Giaganti su mamá no la abraza todo lo que ella quisiera. Cuando era chica, no le miraba los cuadernos, no la ayudaba a pintar los mapas ni con los ejercicios de contabilidad. Ella cree que su mamá no sabe qué estudió, ni de qué se recibió, pero le hace comida para que se lleve a su casa.

Silvina Giaganti nació un 29 de mayo. Cuando tenía veinte años se fue de su barrio, tomando envión y cocaína. Su psicóloga se llama Cristina, retomó las sesiones en 2010 pero no sé si ahora sigue yendo. Todo lo que sé de Giaganti, lo sé por sus poemas.

En ¿Qué es un autor? (1969), Michel Foucault afirma que los textos siempre traen consigo algunos signos que remiten a su autor: los pronombres personales, los adverbios de tiempo y de lugar, la conjugación de los verbos. En “Tarda en apagarse” no sólo hay huellas y signos: la posición del autor, con su nombre propio, coincide con la del narrador y la del personaje.

El “yo” de Giaganti es un ego desdoblado en las funciones que Lejeune creía necesarias para que haya literatura íntima y cuyo nombre le asigna un valor a la espectacularización de la intimidad y al debilitamiento de los límites entre público-privado y entre realidad-ficción:

El nombre del autor (…) indica que dicho discurso no es una palabra cotidiana, indiferente, una palabra que se va, que flota y pasa, una palabra que puede consumirse inmediatamente sino que se trata de una palabra que debe recibirse de cierto modo y que debe recibir, en una cultura dada, un cierto estatuto. (60)

Esa condición del texto, esa función del autor, esa identificación genérica se sostiene por un pacto. Hay pautas que hacen que el lector crea que el referente de esos poemas es real y que Giaganti es quien tiene descascarada la pared del living. Leonor Arfuch en “El espacio Biográfico” (2010) lo explica con Lejeune:

“Se parte entonces del reconocimiento inmediato (por el lector) de un “yo de autor” que propone la coincidencia “en la vida” entre los dos sujetos, el del enunciado y el de la enunciación, acortando así la distancia hacia la verdad del “sí mismo” (…) propone la idea del pacto autobiográfico entre autor y lector, desligando así creencia y verdad. “Pacto (contrato) de identidad sellado por el nombre propio.”(45-46)

Así, ante lo inverificable, ante la imposibilidad de un anclaje factual, acordamos creer. Julia Musitano (2016), siguiendo a Nicolás Rosa, afirma: “la incertidumbre genérica propia de la autobiografía nos hace creer que la ficción se ausenta del discurso, y que todo lo que el yo cuenta es verdad porque contamos con la verificación del carácter real de su existencia gracias a la firma que lo constata” (115).

Pacto ambiguo, pacto abierto o pacto a la carta son algunas de las denominaciones que se utilizan para hablar de los modos de escribir y leer textos autorreferenciales, autobiográficos, autoficcionales. La pregunta por la verdad o por la fidelidad a los referentes no es una pregunta que resulte valiosa en textos como los de Giaganti o en la poesía narrativa autobiográfica que analiza este trabajo. Quien se escribe, por el hecho de escribirse, ya no puede hacerse cargo de la verdad que propone contar. Parafraseando a Agamben en Lo que queda de Auschwitz, Musitano afirma que “el testimonio (…) implica la imposibilidad de testimoniar. Del mismo modo, escribir la propia vida implica también su propia imposibilidad.” (112)

Algo de eso le sucede a Giaganti y en esa imposibilidad hace de la escritura del yo un acontecimiento de construcción subjetiva, de autorreconocimiento, de posicionamiento político. Un poema sobre el Encuentro Nacional de Mujeres se resignifica al lado de los que hablan de los últimos días de vida de su ex pareja o de los que describen a las mujeres de las que se enamoró u otros en los que cuenta qué siente al ganar más dinero que sus padres. Aparece como personaje derrotado que va cobrando fuerza, aparece como narradora que muestra imágenes y no se pierde en el ornamento del lenguaje poético, aparece como escritora tardía que, en primera persona, se dice a sí misma para aparecer.

LA SUBJETIVIDAD Y LA VERBALIZACIÓN CONTINUA DEL YO.

“el día que escriba el mejor poema

si alguna vez pasara

que justo yo,

amante de la mala poesía,

escribiera la poesía más increíble de todas,

si eso pasara…

vos, poesía

¿me abandonarías por alcanzar la perfección?”

 

Virginia Negri

 

¿Cuantas veces miré el celular esta mañana? Hace una hora y media que estoy despierta y ya subí dos stories a Instagram, leí noticias en Twitter, puse música en Spotify, organicé un asado desde un grupo de Whatsapp, leí los correos de Gmail, busqué bibliografía para este texto en Google Drive y tengo siete ventanas abiertas en la computadora. El primer párrafo de este texto recoge esos movimientos para justificar el tiempo ¿perdido? mientras me pregunto si esas acciones pueden trasladarse a la escritura.

[9:16 a. m., 10/12/2019] Vale: Holaaaaaa
[9:17 a. m., 10/12/2019] Vale: Qué quieren comer hoy?
[9:17 a. m., 10/12/2019] Vale: Cuántos somos? Vienen Javi  y las niñas?
[9:19 a. m., 10/12/2019] Clara: Hola!
[9:20 a. m., 10/12/2019] Clara: Yo como cualquier cosa menos pizza (que es la base de mi alimentación en esta época de despedidas de año)
[9:20 a. m., 10/12/2019] Clara: Soy sola
[9:22 a. m., 10/12/2019] Clara: Y llevo un vermouth
[9:23 a. m., 10/12/2019] Vale: Jajaja
[9:25 a. m., 10/12/2019] Andre: Aguantá que pregunte
[9:35 a. m., 10/12/2019] Andre: Somos todos
[9:35 a. m., 10/12/2019] Andre: Podemos hacer una carne y verduras a la parrilla y hacer unos sambuches
[9:36 a. m., 10/12/2019] Vale: Me gusta
[9:37 a. m., 10/12/2019] Vale: Tengo un mar del plata de cerdo (mar del platita)
[9:37 a. m., 10/12/2019] Vale: Compro un poco de vaca
[9:38 a. m., 10/12/2019] Andre: Qué llevamos?
[9:39 a. m., 10/12/2019] Andre: Bebida, carne, verduras?
[9:39 a. m., 10/12/2019] Andre: Todo?
[9:39 a. m., 10/12/2019] Vale: Lo que quieran beber
[9:39 a. m., 10/12/2019] Vale: Jajaja
[9:39 a. m., 10/12/2019] Vale: Yo me ocupo de lo demás
[9:39 a. m., 10/12/2019] Andre: Dale
[9:57 a. m., 10/12/2019] Clara: Perfecto
[9:57 a. m., 10/12/2019] Clara: Avisen a qué hora caen
[9:58 a. m., 10/12/2019] Andre: Tipo 8?
[9:59 a. m., 10/12/2019] Vale: Perfecto

¿Qué genera en el lector acceder una conversación ajena que parece no tener mediaciones? ¿Podemos pensar esos textos como relatos autobiográficos? ¿Podemos pensar que esos mensajes son versos de un gran poema en el que nos narramos a nosotros mismos? ¿Cómo afecta el pacto autobiográfico al reconocimiento de esas escrituras?

La obra poética de Virginia Negri genera todos esos interrogantes. En una época previa a los smartphones, donde cada mensaje de texto que se enviaba tenía un costo y un límite de caracteres, donde la memoria de los celulares obligaba a decidir qué mensajes conservar y qué mensajes eliminar para liberar espacio, la artista comienza a trabajar en un proyecto que hoy está materializado en dos libros, una serie de exhibiciones en museos del país e intervenciones en vía pública.

En las escrituras contemporáneas el lenguaje poético fue mutando y tomando elementos de distintos orígenes. Negri es una escritora que viene del campo de las artes visuales, pero su producción desborda cualquier clasificación, género o disciplina. Produce desde el encuentro de lenguajes y desde distintas prácticas en las que pone el cuerpo.

Este caso, donde la mensajería personal aparece a la vista de todos, podría ayudarnos a pensar en los modos en que se entraman los desarrollos de las nuevas tecnologías electrónicas poniendo en tensión la extimidad y la exhibición de la intimidad como “show del yo” (Sibilia, 2008).

Los chongos, la caravana, la resaca, las canciones de Shakira y los chismes componen los versos con los que se construye Negri: “La tele es tan injusta como la vida”, “Quedate con ese chongo que este se te fue”, “No nada. Mala y poca”, “Termino el trago gratuito y voy” “No soy mala. Soy brava, no te confundas”, “Detesto la histeria. Cuando te gusta alguien lo querés tener cerca y ya” “Naaada deso niora! Vamos a manguerearnos a mi terraza…”, “Estoy aquí, me meo, ¿voy a un bar o te espero?”.

En estos libros el diálogo podría pensarse como una técnica de autodesciframiento. Lo extimio, lo más próximo, aparece en el exterior, se muestra afuera. En los diálogos que Virginia Negri establece con sus interlocutores, salen al exterior los diversos modos que asume su “yo” y el “otro” actúa como detonador para el conocimiento de ella misma.

En El giro autobiográfico (2009) Alberto Giordano aporta que no se trataría de contar secretos por el mero hecho de ser privados, sino de dejarse perder en “la propia ajenidad” que adviene al experimentar una escritura íntima como metamorfosis de uno mismo, donde ese no-reconocerse muestre, precisamente, la existencia de algo íntimo “que no puede, pero quiere ser dicho” (31)

El deseo de decirse, y de decirse en diálogo con otros, es lo que potencia la producción de Negri. Sus poemas/sms componen en Una constelación infinita, una trama de afectos que nos recuerda que somos hablados y que la aparente pérdida de tiempo o algunos gestos inútiles son más significativos que lo que aparentan.

 

A MODO DE CIERRE

A lo largo de este texto, se intentó reflexionar en torno a las diversos modos de hablar de sí mismo en las escrituras contemporáneas. El recorte de casos ayudó a definir algunos interrogantes en torno al género, al pacto, al código, al campo.

Lejos de llegar a conclusiones definitivas, ese recorrido por los textos de Marina Mariasch, Silvina Giaganti y Virginia Negri, operó como un punto de partida con posibles señalamientos que permiten seguir pensando las maneras de abordar contenidos relacionados a las escrituras del yo.

Los tres casos son anómalos, incómodos para el canon, degenerados. Así como para reírse de un chiste hay que ser de la parroquia, para leer estos textos hay que ser cómplice o tener un código en común. Sin embargo, siguiendo a Butler (2009), el yo que compone cada autora no puede pensarse separado de sus condiciones sociales de su emergencia. Más allá de sus particularidades y de sus diferencias, entre los textos que se han seleccionado como casos de análisis hay un efecto de atracción, por tener un tono similar.

La identidad poético-narrativa es el resultado de una operación política. En la escritura emergen nuevos sujetos, interpelados por los discursos de su época, por sus espacios de mediatización y los desbordes del lenguaje que los habita. En  esas construcciones de una lengua colectiva e inmediata, la vida -que no se nos presenta de manera transparente- es investida de sentido y nos interpela.

BIBLIOGRAFÍA

ARFUCH, Leonor (2010). El espacio biográfico. Dilemas de la subjetividad contemporánea. Buenos Aires, FCE.
BENJAMÍN, Walter (2016) en Didi-Huberman (2006) Ante el tiempo. Adriana Hidalgo, Bs. As.
BUTLER, Judith (2009) Dar cuenta se sí mismo. Violencia, ética y responsabilidad. Amorrortu editores, Buenos Aires
FOUCAULT, Michel (1969) ¿Qué es un autor? Versión digital: https://azofra.files.wordpress.com/2012/11/que-es-un-autor-michel-foucault.pdf (Fecha de consulta 10/12/2019)
GIAGANTI, Silvina (2017) Tarda en apagarse. Buenos Aires, Caleta Olivia Editora.
GIORDANO, Alberto (2009). El giro autobiográfico de la literatura argentina actual. Buenos Aires, Mansalva.
GOLDSMITH, Kenneth (2015) Escritura No-Creativa. Gestionando el lenguaje en la era digital. Buenos Aires, Caja Negra
GROYS, Boris (2016), Volverse público. Las transformaciones del arte en el ágora contemporánea, Buenos Aires, Caja Negra
KAMENSZAIN, Tamara (2016) Una intimidad inofensiva. Los que escriben con lo que hay Buenos Aires, Eterna Cadencia.
LEJEUNE, Philippe (1975). El pacto autobiográfico. Paris: Editions du Seuil.
MARIASCH, Marina (2016) Encantada de conocerte. Buenos Aires, Caleta Olivia Editora.
MUSITANO, Julia (2016), La autoficción: una aproximación teórica. Entre la retórica de la memoria y la escritura de recuerdos. Acta Literaria 52 (103-123), ISSN 0716-0909
NEGRI, Virginia (2014) Una constelación infinita. Rosario, Yo soy Gilda Editora.
PALMEIRO, Cecilia (2010) Escrituras contemporáneas; tecnología y subjetividad en Revista Viso, Brasil. http://www.revistaviso.com.br/visArtigo.asp?sArti=61
SIBILIA, Paula (2008) La intimidad como espectáculo. Buenos Aires, FCE.