Los cronistas de las redes

Los cronistas de las redes

Por Ari Piccioni

Un hilo es una sucesión de tweets en donde se unen fragmentos de una conversación, de una historia. Cada tweet puede ser solo texto o tener imágenes, GIFs y videos. Los tweets pueden ser personales o colectivos, públicos o privados. Entonces: ¿cómo contamos historias en 280 caracteres?

Desde el nacimiento de las redes sociales, hace ya más de una década, las formas de contar la vida y el mundo han cambiado sustancialmente. Lo que antes dejábamos para compartir con nuestro entorno más cercano hoy se abre a todo el mundo. Literalmente a todo el mundo.

Like, share, repost. Tweet, retweet.

El lenguaje de las redes también nos da una nueva forma de contar historias. En la pantalla todo sucede al mismo tiempo. Rápido, instantáneo, efímero. Sin tiempo.

Pedazos sueltos de cosas que quedan flotando en la red.

Y si de pedazos hablamos no podemos dejar afuera al hogar por excelencia de los pedazos en la web: Twitter.

Dicen que Twitter (la palabra) viene siendo algo así como “el piar de los pájaros”. Entonces cada tweet (o en español tuit) sería como la onomatopeya de ese sonido que hacen las aves. Fragmentos de un discurso animal.

Dice Google que Twitter (la red social) es un microblogging. Que nació para escribir, para ser escrito. Y que los textos tenían que ser fragmentos. 140 caracteres. Solo palabras.

Queda claro que los tiempos avanzan igual que lo que producimos y consumimos. Hoy Twitter está lleno de imágenes, videos y GIFs y, de hecho, el algoritmo nos pone para que veamos primero lo que contenga algo más que solo texto. Pero el límite sigue ahí: ahora son 280 caracteres que no se pueden editar.

No se pueden editar. Que hable ahora o calle para siempre.

Un para siempre que se soluciona con un botón de eliminar en tres milésimas de segundo.

Seguirle la corriente a alguien es algo así como acompañar en algo que dice (aunque a veces no estemos muy informados al respecto). Seguir el hilo de una charla es algo así como mantenerse atentos a lo que otro está contando.

La lógica en Twitter es la misma: los hilos (o en inglés threads) son varios tweets, uno abajo del otro, seguidos, para no perder la atención de lo que se está diciendo. Vale aclarar: varios = más de dos.

Así como un hilo forma parte de una trama, los hilos twitteros se han convertido en la forma por excelencia de contar cosas. Desde recetas, recomendaciones, cuentos y novelas hasta juegos de misterio, conspiraciones y papers académicos.

En términos de clasificación los fragmentos son degenerados.

Para quienes no frecuentan la red social del pajarito decir “lo leí en un hilo” suena hasta absurdo. Esos tweets fuera de ahí parecen no tener lugar de pertenencia.

Queda claro que al darle clic al botón de “publicar tweet” estamos aceptando el pacto que nos dice que eso que está ahí pasará a formar parte de la maraña de data de la web. Que se nos ha escapado de las manos para no volver.

Pero todo cambia cuando quien escribe ya no solo escribe para sí mismo sino para ser leído por otros. Eso que queda ahí plasmado se convierte rápidamente en la obra de alguien. Ese alguien con un avatar de su cara (o no) y un nombre que puede ser el suyo (o no).

Entonces: ¿cómo contamos historias en 280 caracteres? 

 

***

Fernando y Susana son dos twitteros que hace más de dos años que deambulan por las redes (y por el mundo). Construyen sus viajes y su lifestyle ante los ojos de miles de seguidores que los leen todos los días.

De España a la China ida y vuelta. Ambos recorren la Ruta de la Seda en caminos opuestos, contando historias de (a veces) los mismos lugares.

Susana es española, Fernando es argentino. Los dos son cronistas de las redes.

Fernando y Susana se encontraron a mitad de camino.

Escribir una crónica se traduce como “estar ahí”, en el lugar de los hechos. Una crónica es una mezcla de mirada y escritura.

Ser cronista en redes se traduce en contar usando los recursos que la web nos ofrece y para un público que puede ser cualquiera en cualquier lugar.

Las palabras se complementan con las imágenes.

  

                   Ficha técnica

         

         Nombre: Fernando

         Usuario: @periodistan_

         Seguidores: 91,9 mil

         Temática: viaje por tierra desde 

         España hacia China por la Ruta 

         de la Seda.

         Especialidad: contar historias 

         en hilos.

 

En Twitter Fernando no es Fernando: es Periodistán. 

Periodistán es el nombre que Fernando le puso a su proyecto de viaje recorriendo la Ruta de la Seda desde España hacia China. 

El recorrido por medio oriente ha hecho que Periodistán se convierta en el repositorio de muchas de las historias de los tantos países que -algunos- ni siquiera sabíamos que existen: Kirguistán, Turkmenistán, Afganistán, Kasajistán, Uzbekistán.

Periodistán recorre todos con una mirada propia y ajena al mismo tiempo. Culturas que parecen lejanas se acercan en cada nuevo día que le suma al recorrido. 424 días fuera de casa.

“Mi nombre es Fernando Duclos, soy periodista, argentino y, como aquel hombre de Borges,
me propongo la tarea de dibujar el mundo”

Periodistán es especialista en contar historias a través de sus hilos. Las temáticas están relacionadas con los países que visita, su historia, sus personajes y sus costumbres. 

A veces nos traslada al medio del desierto o nos lleva varios siglos atrás. No hay excusa para no moverse cuando leemos sus hilos.

  

                   Ficha técnica

         

         Nombre: Susana

         Usuario: @suniggurath

         Seguidores: 11,6 mil

         Temática: viaje por tierra en

         solitario desde China hacia 

         España por la Ruta de la Seda.

         Especialidad: contar historias 

         de lo cotidiano.

Susana nació en España pero hoy vive en China. Da clases de español en la universidad de ese país y viaja por el mundo. Recorre la Ruta de la Seda desde China hacia España.

Susana no solo cuenta historias en sus tweets: narra la vida cotidiana en un lugar diametralmente distinto del que conocemos.

Comida, rituales, costumbres y formas de decir.

“El colibrí emigra solo y soy una viajera que se mueve casi siempre en solitario.
¡Larga vida a los viajes lentos y apasionados!”

Si hay algo que Susana disfruta es la comida. Sus hilos de lo más simple hasta lo más exótico ganan protagonismo.

Huevos de todos los colores, yogures de todos los sabores, comida callejera y frutas al paso. 

Lo que come en China, lo que come en India, lo que come en Nepal, lo que come en Irán.

Así como la comida es cultural también lo es la forma de contarla. Contar la comida no es tarea sencilla. 

Susana nos muestra y nos traslada tanto de lo suyo como de lo ajeno (y en eso se parece mucho a Fernando). Saca fotos y hace hashtags para proponerle al lector un recorrido único por las calles de Xian (su ciudad en China) así como también de cualquier territorio que habita.

Próximamente: ¿qué sucede con los que viajan cuando viajar no es una opción?